Comer de tupper en el trabajo: saludable y delicioso

Cada semana me encuentro en consulta con mujeres que comen de tupper en su trabajo y necesitan ideas para comer saludable, sabroso y de forma segura, ya que casi siempre acaban comiendo sobras de la cena anterior.

Esto puntualmente puede salvarnos, pero a largo plazo va a aburrirte muchísimo, generando una sensación de monotonía alimentaria que no le deseo a nadie.

Si bien llevarnos el tupper a la oficina puede ayudarnos a ganar tiempo e incluso a ahorrar dinero, si no tienes las herramientas necesarias para planificar tuppers saludables, a largo plazo puede suponer un desequilibrio nutricional en tu alimentación, derivando en déficits nutricionales, especialmente si abusamos de platos precocinados, bocadillos o de un abuso de pastas y arroces, ya que este tipo de preparaciones son pobres en vegetales, proteínas y micronutrientes esenciales para la salud femenina, como el hierro o el ácido fólico.

Todas preferimos comer en casa, lo sé. Pero probablemente comes en el trabajo por un motivo: jornada laboral que no te permite desplazarte a tu domicilio, o que justo termina a las 15:00, con una hora de trayecto de vuelta a casa. Si esta es tu situación, el tupper es lo mejor que puede pasarle a tu alimentación.

Y sí, comer de tupper puede tener numerosas ventajas: puede favorecer la autonomía y la toma de decisiones, potenciando una relación saludable con la comida.

También puede ayudarte a encontrar un momento de calma, desconexión y de comer tranquila.

Comer de tupper te va a empujar a dedicarle 10-15 minutos semanales a pensar qué llevarte al trabajo. Esto es muy positivo, ya que puedes ir adquiriendo el hábito de planificar un menú saludable, hacer una lista de la compra con únicamente lo que necesitas, y dedicar algo de tiempo el domingo a adelantar las preparaciones que puedan llevarte más tiempo.

Y como no, comer de tupper puede ayudarte a ahorrar mucho dinero. Piensa cuánto tendrías que invertir en menús del día, glovo o platos preparados a lo largo del mes si no te llevases comida. Con lo que te ahorras, puedes invertir en ejercicio físico o en lo que necesites.

Este es probablemente, el hábito que más cuesta instaurar. Salir del piloto automático, tomar conciencia y dedicarle un café o un ratito de una tarde a pensar qué quieres llevarte de comer la próxima semana al trabajo.

Cuando descubras la cantidad de tiempo que vas a ahorrar invirtiendo esos 15 minutos, verás que este hábito se queda contigo para siempre, y si no, al menos una larga temporada.

Te animo a que en estos 15 minutos busques al menos 1 receta nueva: puede ser otra forma de preparar un pescado, o un aliño diferente para tu ensalada favorita.

Salir de la rutina y de la monotonía te ayudará a tener una mayor satisfacción en torno a la comida. Y no hay nada que nos guste más en esta vida que comer y que esté rico.

Noelia

Cuando cocinamos para otras personas solemos ponerle mucho mimo y cuidado. No te prepares el tupper como si se lo fuese a comer el patriarcado. Te mereces prepararte un plato sabroso y atractivo.

La mayoría de mujeres que conozco que comen en el trabajo, lo hacen delante del ordenador, mientras adelantan trabajo o consumiendo contenido en plataformas digitales como las redes sociales.

Comer distraída puede alterar enormemente tus sensaciones de hambre y saciedad. También puede hacerte masticar menos, aumentando algunos síntomas digestivos tras la comida, como pesadez o reflujo.

Mastica, huele, mira y saborea los alimentos: lo que viene siendo comer con los 5 sentidos.

Que los vegetales sean los protagonistas de tu tupper:

  • Ensaladas: pueden estar de primer plato o como plato único si le añades proteína de calidad y una fuente de carbohidrato.
  • Cremas de verduras, tanto frías como calientes
  • Verduras salteadas, en wok o al vapor: son la guarnición perfecta añadiendo un alimento rico en proteínas y una fuente de carbohidratos de forma opcional.
  • Tortillas y revueltos: son preparaciones muy agradecidas para un tupper y son muy fáciles de preparar.
  • Guisos: aprovecha los guisos de legumbre, carne o pescado para añadir mucha verdura, y que de esta forma pueda ser un plato único completo.

Nunca debe faltar un alimento rico en proteína de alta calidad, como las legumbres, el huevo, pescado al horno, al vapor o en conserva, mariscos cocidos, quesos frescos, derivados de la soja como el tofu o el tempeh y la carne.

Además, si eres una mujer activa o si estás embarazada o lactando, tus requerimientos proteicos serán mayores, por lo que pueden variar entre un 25-40% de tus platos.

Te recomiendo que las prepares de cualquier forma, exceptuando la plancha, ya que reseca mucho, especialmente a las carnes y los pescados. Te recomiendo que te hagas muy amiga de la cocción al vapor, horno o freidora de aire.

Aquí te dejo algunas ideas para aportarle proteínas a tu tupper:

  • Legumbres: en guisos o en conserva para ensaladas, salteados, hamburguesas o patés como el hummus.
  • Derivados de la soja, como la soja texturizada, con la que puedes hacer una boloñesa espectacular y congelar varios tuppers. Otro derivado muy socorrido es el tempeh o carnes vegetales como los bocados Heura.
  • Pescados y carnes: en guisos o con salsas de verduras. Como ya te dije más arriba, cocinarlos a la plancha si comes de tupper es el mayor error que puedes cometer. Eso va a estar más seco y tieso que los embalses de España en 2025.
  • Huevo: la proteína versátil por excelencia. Puedes prepararlos cocidos, en tortilla, haciendo crêpes con una harina integral de calidad...¡de mil maneras!
  • Queso fresco, mozzarella, queso cottage: los quesos pueden ser una gran herramienta para enriquecer tus ensaladas o algunas preparaciones gratinadas. Te recomiendo que priorices los quesos pasteurizados por motivos de seguridad alimentaria.

Por último, pero no menos importante, los alimentos ricos en hidratos de carbono pueden formar parte de tu tupper de muchísimas formas:

  • En ensaladas o en salteados de verduras, con pasta, arroz, papas, batatas o quinoa.
  • Como guarnición de tu plato único: para ello es tremendamente útil que prepares al menos una bandeja de horno de verduras y tubérculos a la semana. Te ayudarán a tener este recurso disponible para mezclarlo y preparar tuppers diversos. También puedes tener de fondo de despensa algún vasito de arroz y quinoa en seco, que se prepara en 10 minutos.
  • En guisos: aquí queda especialmente bien la papa y el boniato. El único inconveniente que le veo, es que si añades tubérculos a los guisos, no será buena idea congelar varias raciones, ya que al descongelar, los almidones ven alterada su textura y pueden quedar regulín.

Aquí tienes una propuesta semanal para llevarte al trabajo:

Espero que ahora tengas más recursos prácticos para organizar y elaborar tus tuppers saludables para comer en el trabajo.

Si necesitas ayuda profesional personalizada, que se adapte a tus circunstancias y necesidades, estaré encantada de atenderte en mi Consulta Online de Nutrición.

¡Un abrazo!
Noelia

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